Los antiinflamatorios alivian el dolor, pero no lo curan.

Tratar diversas lesiones musculares con antiinflamatorios no esteroides (AINE), como ibuprofeno o naproxeono, entre otros, únicamente puede prolongarlas lesiones y transformarlas en lesiones crónicas.
Prácticamente cualquier persona puede sufrir alguna lesión en los tendones, ligamentos o músculos, ya sea porque son deportistas, porque tienen profesiones en donde realizan movimientos muy repetitivos, o simplemente por factores como el envejecimiento. A pesar de que los síntomas más frecuentes que se presentan inicialmente son inflamación y dolor, no necesariamente serán la causa de los problemas en la articulación, simplemente se trata de la primera respuesta del cuerpo en la búsqueda de la reparación de lesiones músculo-tendinosas.
Desafortunadamente, los antiflamatorios son ampliamente utilizados para este tipo de padecimientos. Sin tomar en cuenta que el efecto analgésico de los mismos permite a los pacientes ignorar los síntomas iníciales, ya que se inhibe el dolor y las molestias y esto trae como consecuencia que esas lesiones se prolonguen convirtiéndose en lesiones crónicas, al no solucionar el problema de fondo.
En este tipo de casos la primera línea de tratamiento son los analgésicos no antiinflamatorios y los relajantes musculares, en complemento con ejercicios de elongación para corregir los problemas de postura o contracturas del paciente.
Cuando esas terapias no quitan las contracturas, la Proloterapia es una excelente técnica regenerativa mínimamente invasiva, que lleva a las lesiones músculo-tendinosas a la normalidad y a la curación.