Rotura de menisco

La rotura o desgarre de menisco es una lesión deportiva bastante habitual, sobre todo en los deportes de contacto, como el fútbol americano y el hockey en la que una torcedura forzada provoca el desgarro de ciertos tejidos en la rodilla.
Los meniscos son estructuras en forma de media luna que se encuentran en las rodillas haciendo la función de pequeñas almohadillas que amortiguan los impactos de las superficies articulares, mejorando por ende la distribución de las cargas y la estabilidad de la articulación.
Los síntomas son diversos y entre ellos encontramos:
  • Un “chasquido” o ruido seco en la rodilla en el momento de la lesión.
  • Dolor en el centro o el lado de la rodilla, sobre todo al torcer la rodilla o al agacharse. Lo más habitual es que este síntoma desaparezca al cabo de un par de semanas, aunque puede ir y venir durante mucho más tiempo si la lesión no recibe tratamiento.
  • Bloqueo de la articulación y reducción de la movilidad, es decir, imposibilidad de flexionar o extender la rodilla.
  • Inestabilidad. Sensación de que la rodilla cede o falla sin previo aviso.
  • Derrame articular. Inflamación en la articulación de la rodilla por derrame del líquido sinovial.

¿Cuáles son las causas de un desgarro de menisco?
Los desgarros de menisco suelen ocurrir a consecuencia de lesiones, debido a un torcimiento o giro de la rodilla mientras permanece doblada y el pie queda fijo en el suelo. Entre las posibles causas de este tipo de lesiones se incluyen las siguientes:
  • Levantar objetos pesados.
  • Hacer cambios bruscos y repentinos de dirección o detenerse súbitamente, lo que ocurre a menudo en deportes como el fútbol, el béisbol, el baloncesto, el tenis y el “raquetbol”.
  • Impacto directo en deportes de contacto, como el fútbol americano, el hockey o el rugby, donde la rodilla puede verse sometida a giros o torcimientos extraños.
  • Presión excesiva sobre las rodillas durante una caída, como puede ocurrir en deportes como el esquí o el snowboard.
Por otro lado, la degeneración de las articulaciones producida por la edad, es otro de los responsables de la rotura del menisco. En estos casos, no es necesario que se haya producido un traumatismo, una caída o un movimiento brusco; cualquier actividad cotidiana puede ser el desencadenante de una rotura de menisco ya que toda la articulación está debilitada.
El tratamiento incluye reposo, compresas de hielo, analgésicos y fisioterapia. Solo algunas veces se puede necesitar cirugía. En Teramedic realizamos tanto la valoración como el procedimiento elegido con el apoyo de una ecografía que nos permite obtener una imagen para identificar lesiones en tejidos blandos así como si hubiera derrame de líquido sinovial y localizar la acumulación, realizando la técnica de extracción de manera precisa y sin dejar residuos.