Quiste de Baker

Cuando hay un problema en la articulación, la cápsula articular reacciona produciendo mayor cantidad de líquido sinovial, esto se conoce como derrame articular. El líquido sinovial es el que lubrica la articulación de la rodilla a modo de bisagra, cuando la cantidad de éste se excede, la membrana que lo contiene cede y hace que se forme una bolsa en la parte posterior de la rodilla, en el llamado hueco poplíteo (que comúnmente llamamos “corva”). A la formación de este saco es a lo que se le llama quiste de Baker.
Puede aparecer a cualquier edad, incluyendo en etapas tempranas de la vida. En los jóvenes regularmente son producidos por traumatismos con posterior lesión en los ligamentos de la rodilla o por ruptura en el cartílago del menisco, mientras que en los adultos mayores generalmente son debido a artritis reumatoide o artrosis (desgaste de las articulaciones).
El quiste se puede sentir como un globo lleno de agua. Generalmente no requieren tratamiento a menos que sean sintomáticos, cuando es así algunos síntomas que se pueden presentar son:
  • Dolor difuso en la parte posterior de la rodilla.
  • Sensación de tirantez al realizar movimientos con la rodilla.
  • Limitación para los movimientos de la rodilla.

Lo ideal es acudir a una consulta de valoración para que el médico confirme que se trate de un quiste de Baker, ya que de no ser así los síntomas se pueden complicar, por ejemplo:
– El dolor puede empeorar o el quiste puede aumentar de tamaño
– El quiste puede reventar y causar dolor, inflamación y hematoma en la parte posterior de la rodilla y la pantorrilla.
– Puede confundirse y tratarse de un tumor o un aneurisma arterial.
El objetivo del tratamiento debe ser corregir el problema que lo está causando, como ruptura de meniscos, de ligamentos, etc. de otra forma tiene una alta probabilidad de reaparecer si no se aborda la causa. Se suele comenzar con las opciones no quirúrgicas, siempre y cuando haya el previo monitoreo por parte de un médico.
Entre las opciones no quirúrgicas que se pueden recomendar, son las siguientes:
  • Descanso y elevación de la pierna
  • Evitar actividades que esfuerzan la rodilla
  • Fisioterapia
  • Drenar o aspirar el quiste con una aguja
En casos excepcionales, se extirpa con cirugía si se vuelve excesivamente grande o causa síntomas más complicados.
Solicita una consulta de valoración, contamos con el equipo necesario para visualizar y diagnosticar con precisión este tipo de padecimientos y tenemos experiencia para tratar el problema de raíz.